INTRODUCCION

Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.

The Lost Worlds of 2001 - Arthur C. Clarke


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jueves, 22 de marzo de 2012

dormir con el movil


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Dormir con el celular en la cama altera el reloj biológico
También puede generar dolor de cabeza constante y bajo rendimiento

Los más peligrosos son los teléfonos inteligentes pues su actividad no cesa en ningún momento y constantemente emite ondas y luces
GIULIANA CHIAPPE | EL UNIVERSAL
jueves 22 de marzo de 2012 12:00 AM
Algunas personas duermen con el enemigo al lado. El enemigo es el celular y el más peligroso es el smartphone o teléfono inteligente.
La difundida costumbre de dormir con el teléfono móvil encendido bajo la almohada o a un lado de la cama causa diversos problemas. No se trata sólo de esa sospecha de que las ondas electromagnéticas pueden causar tumores cerebrales a largo plazo, sino efectos neurológicos más inmediatos que ya han sido probados.
El problema se ha intensificado debido a que los teléfonos inteligentes no entran en reposo, a menos que se apaguen. Permanecen activos recibiendo información constante como correos electrónicos, chats y mensajes de texto. Y en las noches, si está en la cama, todo esto ocurre a pocos centímetros del cerebro de quien duerme.

"La actividad del teléfono móvil, incluso si se encuentra a 20 centímetros del tejido neuronal, es decir de la cabeza, puede causar aumento del consumo de glucosa y modificación en la producción de neurotransmisores, lo que a su vez provoca dolores de cabeza persistentes, merma del rendimiento académico y síndrome de fatiga crónica", expresa Manuel Lorenzo Fernández, médico especialista en adolescentes, quienes, dice, no se despegan del celular, ni siquiera durmiendo.
Con el celular al lado, también se duerme peor. "Mantener el celular en la cama es dos veces negativo", refiere Claudio Cárdenas, médico neurólogo de Servicios K26.
Explica que el uso del móvil en la cama altera el reloj biológico que todo ser humano posee y repercute en los patrones de comportamiento, entre los que se incluye el sueño. "Si se revisa el celular, o la laptop, sobre la cama, el cerebro puede entender que es un sitio para trabajar o interactuar en vez de sólo dormir", dice Cárdenas.

A pesar de esto, el sueño realmente se altera debido a las luces que permanentemente emite el celular. Ese titilar rojizo que ocurre cuando se recibe un mensaje, la iluminación de la pantalla al recibir cualquier interacción, o el reflejo verde que indica baja batería, desordena el reloj biológico interno. "Este se regula según la luz del día o de la noche, pero el hipotálamo, responsable de este reloj, no distingue si ese impulso luminoso que recibe proviene del sol o de un aparato artificial", explica Cárdenas.

Esas luces, y los sonidos si no se ha silenciado el dispositivo, también provocan microdespertares, impidiendo alcanzar la fase de sueño REM, que es la más profunda, y que sólo se logra con 60 minutos de sueño estable. "Es en esta fase cuando el cerebro revisa la información recibida durante el día y consolida lo importante y es cuando el estudiante solidifica lo que aprende", agrega.

Desde 2006, la Organización Mundial de la Salud ha desarrollado campañas de precaución sobre el uso excesivo de los teléfonos celulares, pues estudios han sugerido que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia modulada emitidos por estos aparatos podrían alterar áreas específicas del cerebro, incluso si su uso apenas se limita a 50 minutos diarios.

"En conclusión", enfatiza Manuel Lorenzo Fernández, "dormir con el celular encendido bajo la almohada es una pésima idea".




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lunes, 19 de marzo de 2012

inicio de procedimiento penal por efectos de telefono movil

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http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/paciente-cero-por-cancer-movil-1562021

ROSSEND DOMÈNECH / Roma


El fiscal de Turín, Raffaele Guiariniello, ha abierto un sumario tras recibir un informe de un hospital local sobre un paciente afecto de gliobastoma, peligroso tumor del cerebro. Es el mismo magistrado que abrió la primera causa mundial, concluida recientemente con condenas millonarias, por la fabricación de amianto y que, anteriormente, había revelado los devastadores efectos del doping en los futbolistas.


El hospital de la capital de la región de Piamonte ha señalado el caso a la fiscalía después de constatar que el hombre, un transportista de 45 años, usaba el teléfono móvil unas siete horas diarias durante 20 años. La situación le llevó incluso hasta dormir con el aparato, teniéndolo a unos 50 centímetros de la cabeza, mientras se recargaba la batería.

De acuerdo con algunas filtraciones, el hombre habría explicado al fiscal que, de una manera imprevista, comenzó a no reconocer a las personas o que no conseguía poner en marcha su coche cuando lo intentaba. El diagnóstico fue que padecía un tumor cerebral llamado gioblastoma, el mismo que la Agencia Internacional para la investigación contra los tumores (IARC) relaciona con los campos electromagnéticos producidos por las radiofrecuencias, los mismos que emiten los móviles.
El primer caso con una hipotética relación

Tras el diagnóstico el hospital señaló la circunstancia al Observatorio sobre tumores profesionales, abierto precisamente por la fiscalía de Turín unos 15 años atrás. El caso del transportista era el 26.075 que se presentaba al Observatorio, pero era el primero en que se establecía, en vía hipotética, una relación entre cáncer y uso del móvil. Según los expertos, el riesgo cancerígeno se refiere particularmente al glioma y al neurinoma acústico. Se trata --explican-- de un tumor que afecta al octavo nervio craneal y que interesa a las funciones de la audición y del equilibrio. El paciente ha sido operado satisfactoriamente y ahora se encuentra en buenas condiciones.

El pasado año un grupo de 31 expertos de 14 naciones del IARC constató una relación entre las ondas electromagnéticas desprendidas por los móviles y los tumores cerebrales. A raíz de ello el IARC aconsejó algunas precauciones, reiteradas por varias autoridades nacionales, como el uso de dispositivos viva voz o auriculares, principalmente de parte de las personas que usan prolongadamente dichos aparatos, lo que el paciente de Turín no hacía. Las autoridades de Italia, país donde circulan 100 millones de móviles, subrayaron que era necesario profundizar la cuestión, pero invitaron a los usuarios a usar auriculares y el manos libres, y a recurrir con mayor frecuencia a los mensajes de texto, así como disminuir el uso de móviles por parte de los niños.

La relación entre móvil, industria entorno a la que giran grandes económicos, y el cáncer, ha sido estudiada repetidamente en ámbitos nacionales e internacionales, pero no ha sido nunca probada, aunque tampoco desmentida. Después de la citada investigación, los 31 científicos del IARC incluyeron los móviles en la categoría 2B como “potencialmente cancerígenos para los individuos”. Es decir, el mismo eslabón en la que figuran los gases de los tubos de escape de los coches.
Campos electromagnéticos

La historia sobre la posibilidad de que los móviles sean cancerígenos se disparó hace unos 20 años. El British Medical Journal publicó el pasado año un estudio que negaba cualquier relación. Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgó otra investigación (Interphone) cuyas conclusiones dejan en la incertidumbre. Los análisis de Interphone han durado 10 años, para ella se han realizado 10 mil entrevistas en 13 países y ha costado 19 millones de euros. En las conclusiones se indica que “errores debidos a la casualidad o a eventuales distorsiones no pueden ser excluidos con una certidumbre razonable”.

En base a estas conclusiones, la OMS definió los campos electromagnéticos como “possibly carcinogenic” para los usuarios más asiduos. En mayo del pasado año el Consejo de Europa invitó, por prudencia, a no usar los móviles en las escuelas, para reducir los peligros de una exposición a los campos magnéticos. El ministerio de la salud de Roma afirma que “los conocimientos científicos actuales no permiten excluir la existencia de una causalidad (cancerígena) cuando se usa el móvil muy intensamente” y en general los consejos de varias y distintas autoridades invitan a no usar el móvil por más de 30 minutos al día.

Se estima que actualmente en el mundo existen unos cinco mil millones de móviles.


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efecto de ondas electromagneticas en fetos de ratones

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http://www.medicina21.com/Actualidad-V3426.html



La exposición del feto a las ondas de los teléfonos móviles, posible factor de riesgo para el desarrollo de hiperactividad
19 de Marzo 2012

El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad es una patología cada vez más frecuente en todo el mundo. El número de casos diagnosticados ha aumentado de forma constante un 3% desde 1997 en los EE.UU, lo cual preocupa mucho a las autoridades sanitarias.

Las causas del TDAH siguen siendo poco conocidas, aunque hay indicios de que las causas no son únicamente genéticas. Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares, estatus socioeconómico, sexo o tabaquismo durante la gestación.

Durante años también se ha sospechado de la posible influencia de las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles, aunque sin que existieran pruebas científicas de ello. Este primer estudio aporta por vez primera pruebas de los efectos de las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles en el cerebro de ratones en gestación.
Para demostrar los posibles efectos de las ondas electromagnéticas en el cerebro de ratones de laboratorio, científicos de la universidad de Yale (EE.UU) sometieron a un grupo de ratones hembra preñadas a radiaciones de teléfono móvil de 1,6 vatios por Kg. (el máximo recomendable en los EE.UU es de 1,6; en la Unión Europea es de 2,0).

Los resultados mostraron que los ratones que habían sido expuestos a las radiaciones mostraban mayor índice de ansiedad, hiperactividad, y menor capacidad de memoria.

Tras estos resultados, serán necesarios experimentos adicionales con humanos o con primates no-humanos para determinar exactamente los riesgos de la exposición al teléfono móvil durante la gestación.


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