INTRODUCCION

Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.

The Lost Worlds of 2001 - Arthur C. Clarke


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viernes, 29 de abril de 2011

martes, 26 de abril de 2011

IU presenta en el Congreso una propuesta sobre los CEM

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IU insta al Gobierno en el Congreso a reconocer nuevas enfermedades por exposición a campos electromagnéticos

MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -


Izquierda Unida ha registrado una proposición no de ley en el Congreso, sobre protección de la salud frente a la exposición a campos electromagnéticos (CEM), en la que insta al Gobierno a reconocer nuevas enfermedades por la exposición a este tipo de campos, para su debate en el Pleno de la Cámara baja.
El diputado de IU Gaspar Llamazares ha sido el encargado de registrar la iniciativa, a la que tuvo acceso Europa Press, en la que también pide al Ejecutivo el establecimiento de mapas electromagnéticos de las ciudades, así como regular los radioenlaces, con frecuencias de radar altamente peligrosas, y sustituirlos por fibra óptica en los núcleos urbanos.
Es más, quiere que el Gobierno establezca un sistema público de control fiable e independiente, de los niveles de emisión radioeléctrica sobre la ubicación de antenas e infraestructuras de telecomunicaciones en zonas residenciales, educativas y hospitalarias.

MÁS ESTUDIOS PARA LA POBLACIÓN

Además de promover y financiar la realización de estudios epidemiológicos y científicos de investigación por expertos de probada independencia sobre poblaciones residenciales que hayan sido expuestas de manera continua, con participación ciudadana y de las organizaciones de personas afectadas.
Entre otras cuestiones, plantea al Gobierno el reconocimiento legal de la electrohipersensibilidad, como enfermedad causante de discapacidad, con el correspondiente protocolo sanitario para su diagnóstico y tratamiento.
Así, quiere regular el uso del móvil, las redes WIFI y otras tecnologías inalámbricas por los menores de edad, así como en el transporte público y centros públicos; además de elaborar un código de buenas prácticas y desarrollar campañas específicas contra el abuso del móvil, dirigidas a la población adolescente y adulta, con recomendaciones de uso y etiquetado en móviles de baja emisión.
Igualmente, quiere obligar a las compañías a disponer de un seguro de responsabilidad civil y penal ilimitado o garantizado por el Estado, en caso de daños, y establecer una reserva específica de suelo para todo tipo de infraestructuras e instalaciones emisoras de CEM.
Promover sistemas de conexión por cable más seguros sanitariamente como alternativa a los sistemas inalámbricos de radiación generalizada como Wi-Fi o WIMAX se encuentra entre otro de sus planteamientos al Gobierno.

CAMBIOS NORMATIVOS

En la exposición de motivos de la iniciativa, a la que tuvo acceso Europa Press, IU argumenta que se están produciendo cambios normativos extra parlamentarios por los que se eliminan los requisitos a cumplir por las operadoras para la instalación de determinadas estaciones base, lo que supone, en su opinión, una vulneración de las mínimas garantías de control establecidas.
Por otro lado, reconoce que la legislación estatal no garantiza la protección a la salud ni al medio ambiente, en primer lugar porque, en lo relativo a las muy altas frecuencias, no son las Administraciones quienes llevan el control del espacio radioeléctrico, sino las propias operadoras de telefonía móvil.
En los últimos diez años, explica que las tecnologías inalámbricas han experimentado un "crecimiento exponencial" que ha supuesto la "proliferación caótica" de redes de telefonía móvil y otras infraestructuras de telecomunicaciones sin cable, con el consiguiente aumento significativo de la contaminación electromagnética y de la percepción social del riesgo asociado a estas infraestructuras.
"Con la presente iniciativa, se pretende que nuestro país inicie un proceso de protección de la salud de la población frente a la exposición a campos electromagnéticos de alta y baja frecuencia. La legislación estatal no ha resuelto el impacto social, ambiental y sanitario de las redes de telefonía móvil", esgrime Izquierda Unida.
Por ello, considera "necesario" que por ley se reconozca explícitamente la existencia de un riesgo sanitario por contaminación electromagnética o electropolución, y se regulen reglamentariamente los valores, distancias y medidas de protección.


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domingo, 24 de abril de 2011

Crear hábitos para reducir la radiación electromagnética

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Crear hábitos para reducir la radiación electromagnética

El experto Asier Arregi impartió una charla en Ibarraundi. Hay campos electromagnéticos alrededor de los elementos metálicos: hornos, frigoríficos...

(Nota del responsable del blog.-El texto de la noticia aparecida en el periodico ha sido corregido por el propio Asier Arregi a quien se lo agradezco desde aqui. Picando sobre el enlace del titular pueden verse los cambios con respecto a lo que publicó el periodista).

El tema del electromagnetismo y la salud preocupa cada día más a los usuarios de numerosos aparatos eléctricos en los domicilios. Pero no solo eso, también hay numerosos elementos en las calles que producen estas ondas.

Asier Arregi es un experto en ondas electromagnéticas que hace escasas fechas impartió una charla en Ibarraundi museoa. Las personas se preguntan cuales son los efectos que tienen estas ondas o si los campos electromagnéticos que crean los aparatos que usamos en nuestros hogares (microondas, ordenadores portátiles, wifi...) afectan o no a nuestra salud o qué dicen las diversas leyes en vigor en Europa o qué materiales son necesarios para protegerse de los campos electromagnéticos.

Asier cree que respecto al tema de las ondas electromagnéticas, «hay una necesidad de información, porque lo que nos llega no es claro. Lo que hay que recomendar es una 'higiene electromagnética'. O lo que es lo mismo. Una serie de hábitos que se pueden mejorar para disminuir la dosis de radiación electromagnética que recibimos. Que es cuestión de cantidad también, como si fuese tabaco. Hay que informar sobre los límites actuales legales, y los límites legales en otras partes del mundo. En baja frecuencia como las que emiten los transformadores de 50 hercios o líneas de alta tensión, el límite legal aquí es de 100.000 nanoteslas y en Suecia la normativa laboral lo máximo son 250. Con el tema de las microondas como es el caso de la telefonía móvil o wifi, máximo legal aquí entre 4.500-10.000 miliwatios por metro cuadrado y por ejemplo en Salzsburgo o en Castilla la Mancha (para zonas sensibles), el límite legal es un miliwatio por metro cuadrado. En ambos casos se argumentan estudios y opiniones basadas en la ciencia, lo que demuestra que la ciencia también está dividida en este tema».

Repercusiones

Sobre las repercusiones que puede tener en el cuerpo humano recibir estas ondas electromagnéticas Asier señala que «los que defienden los límites legales, lo que dicen es que las ondas no ionizantes solamente tienen efectos térmicos, simplemente calientan tejido. Otra parte de la ciencia, entre ellos investigadores del instituto Karolinska defienden que a parte de los efectos térmicos hay efectos biológicos, y con valores muy inferiores a los límites legales. Entre los efectos biológicos o efectos no térmicos tenemos el más notorio que puede ser el insomnio, al que pueden sumarse dolores de cabeza, estrés. Y de ahí en adelante, investigaciones científicas llegan hasta evidenciar el cáncer».

Para tratar de mejorar las condiciones eléctricas en las casas Asier comenta que sería necesario «vigilar la calidad de las instalación eléctrica. Conviene que la casa tenga una buena toma de tierra, ya que de no ser así, tenemos más campos eléctricos por todos los lados alrededor de todos los electrodomésticos metálicos: frigoríficos, hornos, cocina. En las instalaciones de los cables en las paredes también puede haber campos eléctricos».

Destaca el tema de la emisión de ondas de los inalámbricos «algunos de estos teléfonos emiten 24 horas, 7 días a la semana y otros sólo emiten cuando hablas. Esta tecnología se llama ECO-DECT».

Imanes en frigoríficos

Sobre el tema que se está comentando últimamente de las repercusiones en los alimentos, de los imanes que se ponen en los frigoríficos, Asier comenta que «no creo que tengan ninguna importancia. Cierto es que los imanes alteran a todo aquello que pueda tener polaridad magnética. De hecho hay terapia con imanes que funciona muy bien dentro de la medicina alternativa. Está claro que los imanes alteran pero los imanes que se ponen en el frigorífico son de muy pocos gauss y considero que no afectan, en todo caso, menos que las normalmente pobres atmósferas de los frigoríficos».

Para terminar, Asier señalo que «miedo no hay que tenerle a nada ya que el miedo se ha utilizado siempre para manipular. Los miedos hay que analizarlos e intentar quitarlos de en medio».



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jueves, 14 de abril de 2011

las luces led afectan a la melatonina

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Diversos estudios científicos demuestran que la luz blanca de las LED es la que más afecta a la melatonina. Esta hormona controla el ritmo circadiano del cuerpo y le protege frente a diversas enfermedades, como alteraciones degenerativas o ciertos tipos de cáncer.

Un estudio de la Unión Americana de Geofísica señala que el brillo de este tipo de luces aumenta la contaminación del aire, al interferir en ciertas reacciones químicas. Se podrían generar más óxidos de nitrógeno, uno de los gases involucrados en la polución urbana.

Algunas especies pueden salir perjudicadas

La luz blanca de los diodos LED emite una gran cantidad de radiación en longitudes de onda corta. Por tanto, es la luz que más altera la conducta de las especies de vida nocturna. Las normativas sobre alumbrado más avanzadas exigen luminarias por debajo de los 440 nanómetros de emisión de flujo luminoso, un valor que los actuales LED blancos sobrepasan.

Cómo el organismo mantiene el ritmo

El reloj biológico tiene que ver no sólo con los ciclos de vigilia-sueño sino con la presión sanguínea, la temperatura corporal o el efecto de los fármacos

Un organismo es el resultado de infinidad de subsistemas que funcionan de forma coordinada con un reloj interno que marca el ritmo. Un reloj que, además, marcha al compás de lo que ocurre en el entorno: día-noche, primavera-verano... En las últimas décadas el estudio sobre cómo funciona ese reloj se ha convertido en un área en auge. Pero falta mucho por saber. ¿Cómo se ajustan los relojes interno y externo en el cuerpo? o ¿en qué cambios dentro de cada célula se traduce el tic-tac del reloj? Dos grupos de investigación pioneros en el estudio de los ritmos circadianos acaban de presentar dos importantes avances y uno de ellos puede dar pistas sobre el porqué de la depresión estacional.

* Autor: Por MÓNICA G. SALOMONE
* Fecha de publicación: 17 de mayo de 2007

El gen Fbxl3

El ritmo de los organismos está inscrito en los genes, y en los últimos años los investigadores se han dedicado a buscar en organismos modelo, como la mosca Drosophila o el ratón, las principales rutas genéticas implicadas en la marcación del tiempo. Como ocurre con los sistemas que cumplen una función importante en el cuerpo, estas redes de genes parecen haberse conservado a lo largo de la evolución: son similares, por ejemplo, en insectos y mamíferos. No son redes sencillas. En ratones, desde el descubrimiento del primer gen relacionado con ritmos circadianos en 1997 -un gen llamado Clock-, se han encontrado otros cinco más que resultan críticos. Y esos genes, a su vez, controlan otras amplias familias de genes con patrones de actividad cíclica.

Joseph Takahashi, de la Northwestern University y el Howard Hughes Medical Institute (EEUU) y uno de los pioneros en la investigación de los relojes biológicos -autor del hallazgo de Clock-, acaba de publicar en la revista Cell el hallazgo de otro gen más, también clave, en ratones. «Aunque ya había sido identificado el grupo de genes que forma el bucle de retroalimentación circadiano, teníamos razones para sospechar que hay más genes implicados en la maquinaria», ha explicado Takahashi. El nuevo gen hallado es especial.

En los últimos años los investigadores se han dedicado a buscar las principales rutas genéticas implicadas en la marcación del tiempo

Es el primero relacionado con las oscilaciones circadianas -diarias- en las cantidades y tipos de proteínas dentro de la célula: «Asumimos que para que el reloj circadiano funcione hay proteínas que tienen que aparecer y desaparecer [en la célula] en escalas temporales relativamente breves», dice Takahashi, «pero no nos preocupábamos de cómo ocurre esto». Ahora ya tienen una pista. El nuevo gen relacionado con el control del reloj biológico se llama Fbxl3, y pertenece a una familia de genes que ayudan a destruir determinadas proteínas cuando dejan de ser necesarias dentro de la célula. En concreto, se ocupan de «señalizar» a dos proteínas con oscilación circadiana, Cryptochrome 1 y Cryptochrome 2, para su destrucción.

Y estas dos proteínas - en concreto, su degradación- son a su vez esenciales para que se activen los genes Period, que marcan el inicio de un nuevo ciclo circadiano. Recapitulando: Fbxl3 ayuda a quitar de en medio a las proteínas Cryptochrome cuando no hacen falta; la degradación de Cryptochrome activa Period; y así empieza un nuevo ciclo, con lo que se encienden otros genes que ordenan la síntesis de otras proteínas con oscilación circadiana.

El grupo de Takahashi lo han descubierto gracias a un ratón mutante, Overtime, que encontraron tras analizar a unos 3.000 ratones, y cuya habilidad consiste en seguir un ritmo circadiano de 26 horas en vez de 24. Ahora se sabe que el reloj de Overtime se mueve más despacio porque tiene una mutación en Fbxl3 que impide limpiar el exceso de proteínas Cryptochrome, y por tanto no permite que Period se active correctamente. Takahashi y sus colaboradores seguirán investigando el papel de la degradación de las proteínas en la regulación del reloj biológico.


Terapias de luz


El trabajo del grupo de Michael Rosbash, de la Brandeis University y el Howard Hughes Medical Institute (EEUU) y también publicado en Cell, tiene que ver con la puesta en hora del reloj biológico interior con el entorno: cómo el organismo siente los cambios más sutiles que el día y la noche y actúa en consecuencia. Esta vez los investigadores han trabajado con la mosca Drosophila, pero Rosbash asegura que los resultados ayudarán a entender comportamientos animales como las migraciones, la hibernación o el período de celo. Para Dan Stoleru, del laboratorio de Rosbash y uno de los autores del trabajo, este estudio aporta, además, información sobre las posibles causas de la depresión estacional y de otras alteraciones psicológicas que responden a tratamientos con luz.

¿Cómo se investiga el ciclo sueño-vigilia en las moscas? ¿Cómo duermen las moscas? Llámese o no dormir, lo cierto es que las moscas alternan períodos de actividad e inactividad. Presentan, en concreto, dos picos de actividad característicos, por la mañana y al atardecer. Cada uno de ellos, según había ya determinado el grupo de Rosbash, está controlado genéticamente por un grupo específico de células cerebrales con oscilaciones circadianas: las células de la mañana y las de la tarde.

Los investigadores creen que probablemente hay una relación entre depresión y ritmo circadiano

Los investigadores se dedicaron a alterar la expresión de genes en ambos grupos de células y a observar el comportamiento de las moscas en condiciones de mucha luz, oscuridad total, o en diferentes combinaciones de luz y oscuridad. Lo que encontraron fue que ambos sistemas conforman un control dual, en el que un grupo -el de la tarde- se ocupa de avisar cuando empieza a oscurecer, y el otro, al amanecer. Los avisos van seguidos de toda una cascada de sucesos bioquímicos.

Así, cuando en invierno los días se acortan la red circadiana responde bioquímicamente para señalizar el cambio, y lo mismo pasa cuando los días se alargan. El reloj se sincroniza diariamente para marcar el cambio estacional y generar una respuesta inmediata a los cambios en el medio. Pero ¿cómo entra la información de los cambios de luz en las células, sea de la mañana o de la tarde? Según los resultados del grupo de Rosbash, de eso se encarga un gen llamado Shaggy.

Un gen interesante porque sobre su equivalente humano, GSK-3, actúan las terapias para desórdenes afectivos graves basadas en el litio. ¿Quiere eso decir que la depresión humana se debe a desajustes en ese gen? Shaggy es esencial para introducir en el reloj molecular la información sobre los cambios de luz en el ambiente, dicen los autores, que creen que «probablemente hay una relación entre depresión y ritmo circadiano», señala Stoleru.

«En la forma más grave del trastorno afectivo estacional se usa litio como terapia; el litio es un estabilizador del humor y actúa inhibiendo Shaggy». La última pieza del rompecabezas es que la exposición a dosis específicas de luz intensa es un tratamiento efectivo de los trastornos afectivos estacionales. «Este trabajo no estudia explícitamente la relación con los trastornos afectivos, porque no era ése el objetivo. Pero la presencia en el puzzle de todos los factores resulta sorprendente, y podría explicar por qué funciona la fototerapia», concluye Stoleru.

EL SEXTO SENTIDO

Se sabe ya desde el siglo XVIII que los organismos se rigen por un reloj interno independiente del entorno: en los ambientes sin cambios externos -cuevas, invernaderos, laboratorios- se observa que tanto plantas como animales mantienen su periodo habitual de alrededor de 24 horas, pero desajustado en relación al período habitual día/noche. Para que haya una sincronía con el exterior tiene que haber vías de entrada físicas de los niveles externos de luz al organismo.

Esta vía de entrada al cerebro es el núcleo supraquiasmático, una estructura situada en el hipotálamo. Este núcleo recibe la señal de células especializadas en la retina y tiene neuronas que expresan o no genes en función de los niveles de luz. Se ha observado en ratones como la destrucción del núcleo supraquiasmático hace que los animales se desfasen completamente respecto al entorno, a pesar de que su actividad sigue guiada por un ciclo de 24 horas.


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Maldad o bondad de los LEDs
Iluminación biológica o iluminación nociva


La supuesta “bondad” de los LEDs, los diodos electroluminiscentes, solo existen en la publicidad del fabricante, hace años que advertimos de sus muchas “maldades”. Debemos valorar el ahorro energético, y el cambio climático, pero a corto plazo me preocupa más la salud de los usuarios, sobre todo si son electrosensibles, que no soportarían los Led habitualmente.

Para juzgar la real bondad o maldad de los Led debemos considerar los aspectos ecológicos, económicos, energéticos y electromagnéticos, pero hay que valorar otros aspectos, como los efectos ópticos y cromáticos de la luz, que es la parte visible del espectro electromagnético.
El primer problema que aparece es su alto precio, los Led son carísimos, pues se han convertido en objeto de diseño, que se ha puesto de moda con potentes campañas de promoción. Si hablamos de ecología, debemos considerar el impacto nocivo a largo plazo de la metalurgia, la minería y los residuos industriales, de Arsénico, Indio, Galio, y otras tierras raras usadas en los diodos luminosos, además de su escasez en el planeta.
No hay ninguna bondad en los Led, salvo la gran duración de la lámpara, y en eso también exceso de promesas. Primero se hablaba de más de 100.000 horas, hoy según los modelos prometen una vida útil entre 10.000 y 30.000 horas y como máximo 50.000 horas los Led de baja potencia, y estas aún queda esperar que algún Led las cumpla realmente. Como comparación las lámparas fluorescentes (tipo CFLs de cátodo frío) garantizan 50.000 horas.
Respecto al bajo consumo y ahorro energético, el diodo tiene ventaja frente a la lámpara incandescente convencional, pero un tubo fluorescente de última generación tiene mayor rendimiento lumínico, más de 100 lumen por watio, y por lo tanto más ahorro de energía y de dinero, otra falsedad.
Otro problema fácil de verificar es la emisión electromagnética, aunque esto corresponde a la inseparable fuente de alimentación, para generar corriente contínua de bajo voltaje (3,5 V). Esto también lo encontraremos en cualquier equipo eléctrico, como los balastos de fluorescentes, todos emiten CEM.

A nivel de usuario, el mayor problema de los Led es ÓPTICO, debido a que concentra toda la luz en un pequeño foco puntual (3-5 mm). Además el haz luminoso es muy direccional, lo que significa un agresión a la retina brutal, y problemas para el decorador. Además la LUZ emitida es NOCIVA para los ojos y para el sistema neurológico debido a que se trata de luz monocromática (anti-vida). El diodo emite toda la energía en bandas discretas muy estrechas (picos monocromáticos), y nada en el resto del espectro.
La luz de Led es muy diferente de la LUZ BLANCA con el espectro solar completo (fullspectrum 6.000 ºK), con emisión en los siete colores del arco iris, como la emitida por el SOL. Con los Led se ha logrado cierta apariencia de luz blanca, mezclando colores puros complementarios, que engañan al ojo, pero dañan el sistema nervioso, y tienen muy mala reproducción cromática, como puede testimoniar cualquier fotógrafo, o experto en textil. No se puede usar luz de LEDs como iluminación general, crearía fatiga visual y daño ocular a corto plazo.
Por eso recomendamos siempre iluminación biológica, porque en ausencia del SOL, que sería lo deseable siempre, necesitamos una luz artificial que sea lo más parecida posible a la luz solar.


http://domobiotik.blogspot.com.es/2012/05/iluminacion-biologica-o-nociva.html


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martes, 12 de abril de 2011

Balmori.Efectos de las radiaciones electromagnéticas de la telefonía móvil sobre los insectos.

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Efectos de las radiaciones electromagnéticas de la telefonía móvil sobre los insectos


Alfonso Balmori
Consejería de Medio Ambiente. Junta de Castilla y León.

Se presenta una revisión de estudios de laboratorio realizados exponiendo insectos a radiaciones electromagnéticas en el rango de las microondas, similares a las utilizadas por los sistemas de telefonía que se utilizan actualmente, y a campos electromagnéticos de baja frecuencia. Las microondas pulsadas y moduladas de la telefonía son un reciente contaminante ubicuo, cuyas consecuencias todavía no han podido ser evaluadas convenientemente. Los estudios realizados indican efectos sobre este grupo de fauna, con previsibles consecuencias sobre los ecosistemas. Se recomienda la realización de seguimientos y estudios en las proximidades de las estaciones base de telefonía, donde existen los niveles más elevados de contaminación electromagnética y se exponen algunas características técnicas que pueden ayudar a identificar las áreas más afectadas por la radiación.

Introducción

Los insectos son importantes componentes de los ecosistemas, no solamente por su ubicuidad y por el gran número de especies existentes, sino también por constituir un eslabón básico en las cadenas alimenticias, al ser presa de buena parte de los vertebrados, que los utilizan de forma exclusiva o temporal para cubrir sus necesidades proteicas. Cualquier factor que afecte a su abundancia puede tener consecuencias en la comunidad de vertebrados y en el conjunto del ecosistema. Además, teniendo en cuenta que los procesos celulares básicos son similares en mamíferos e insectos, y que los insectos son generalmente más resistentes que los primeros (al menos frente a las radiaciones ionizantes), los efectos observados en este grupo pueden ser indicativos de la respuesta de otros grupo de organismos.

Los campos electromagnéticos, y especialmente las radiaciones electromagnéticas en el rango de las radiofrecuencias y microondas, han sido relacionados con diferentes efectos biológicos. Se ha documentado que provocan efectos en las biomoléculas (Daniells et al., 1998; Weisbrot et al., 2003; Barteri et al., 2005), en la proliferación celular (Velizarov et al., 1999), interferencias con procesos inmunitarios (Novoselova y Fesenko, 1998), efectos en la capacidad reproductiva (Dasdag et al., 1999; Davoudi et al., 2002), efectos genotóxicos (Garaj-Vrhovac et al., 1991; Lai y Singh, 1995; Balode, 1996; Reflex, 2004), efectos sobre el sistema nervioso (Kolodynski y Kolodynska, 1996; Beasond y Semm, 2002; Kramarenko, 2003; Marino et al., 2003; Salford et al., 2003), sobre el sistema circulatorio (Szmigielski et al., 1998) y un descenso en el número de nacimientos (Magras y Xenos, 1997; Balmori, 2005). Teniendo en cuenta que las radiaciones electromagnéticas en el rango de las radiofrecuencias han aumentado de forma exponencial en los ecosistemas con el despliegue de la telefonía móvil, las microondas pueden estar afectando a los seres vivos que viven en las proximidades de las antenas, ya sean vertebrados (Balmori, 2003; 2004a y 2005), insectos (Levengood, 1969; Carpenter y Livstone, 1971; Ramírez et al., 1983; Weisbrot et al., 2003; Pan y Liu, 2004; Panagopoulos et al., 2004), o vegetales (Selga y Selga, 1996; Balodis et al., 1996; Balmori, 2004b).

En este trabajo se revisan algunas investigaciones realizadas en laboratorio, en las que se estudiaron los efectos de los campos electromagnéticos y de las radiaciones de microondas sobre los insectos. También se recopila la información disponible sobre observaciones de insectos expuestos a estas radiaciones en la naturaleza.

Investigaciones realizadas con la mosca del vinagre

Panagopoulos et al. (2004) expusieron moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) a la radiación de un teléfono móvil (900 MHz) durante los primeros 2-5 días de vida adulta. La capacidad reproductiva de la especie decreció un 50-60% en condiciones de radiación modulada (emisión que se produce mientras se habla por el teléfono) y un 15-20% con radiación no modulada (emisión con el teléfono en silencio). El descenso de la capacidad reproductiva se produjo en ambos sexos, aunque afectó algo más a las hembras que a los machos. Los resultados de este trabajo indican que esta radiación afecta al desarrollo gonadal de los insectos de una forma atérmica (sin aumento de temperatura). Los mismos autores estudiaron los efectos de varios tipos de Campos Electromagnéticos (CEM) en la descendencia de la mosca del vinagre, obteniendo: a) un decrecimiento estadísticamente significativo, del orden del 6%, de la capacidad reproductiva tras la exposición a campos electromagnéticos alternos; b) un incremento de la capacidad reproductiva del orden del 40% tras la exposición a CEM pulsados y c) un dramático decrecimiento de la capacidad reproductiva, del 60%, tras la exposición a radiaciones de telefonía GSM. Los autores concluyeron que las radiofrecuencias, específicamente de GSM, son altamente bioactivas y provocan significativas alteraciones en las funciones fisiológicas de los organismos vivos, por lo que recomiendan una prudente evitación (Panagopoulos et al., 2002). Basan sus resultados en la alteración de la concentración citoplasmática del calcio y en una aceleración o retardo de los procesos celulares, y señalan que la oogésesis y la espermatogénesis son etapas muy activas y sensibles a los diferentes factores externos. Los efectos observados no pudieron ser atribuidos a un incremento de la temperatura (Panagopoulos et al., 2002).

En otro estudio en el que se expusieron moscas del vinagre a la radiación de un teléfono móvil, se obtuvo una elevación de los niveles de las proteínas del estrés (hsp70), que se sintetizan generalmente cuando las células están expuestas a condiciones ambientales adversas ('shock no térmico'). También se produjo un incremento de la fosforilación de la transcripción nuclear. Sorprendentemente, la radiación del teléfono móvil indujo un incremento de la prole, comparado con el grupo no expuesto (Weisbrot et al., 2003).

Los experimentos que estudian los efectos de las radiaciones electromagnéticas en los seres vivos son complejos, ya que existe un elevado número de variables que se deben controlar, y esto podría explicar los resultados contradictorios. Las radiaciones de microondas parecen provocar efectos diferentes, e incluso contrarios, dependiendo de los diseños experimentales como la frecuencia, potencia, modulación, pulsos, tiempo de exposición etc. (Tanner y Romero-Sierra, 1982, Grigoriev, 1996; Daniells et al., 1998; Nikolaevich et al., 2001). Las ondas pulsadas (en ráfagas), así como determinadas modulaciones de baja frecuencia, han mostrado ser las más activas desde el punto de vista biológico (Grigoriev, 1996; Hyland, 2001; Nikolaevich et al., 2001). Por otra parte las relaciones dosis-respuesta (de los efectos no térmicos), no son sencillas de establecer ya que presentan una relación no lineal (Monteagudo, 1997; Hyland, 2001; Marino et al., 2003) y los efectos pueden depender de la duración de la exposición (Adey, 1996). Los efectos pueden ser protectores al principio, pero perjudiciales tras una exposición crónica (Dicarlo et al., 1999).

En otra investigación realizada con campos electromagnéticos de baja frecuencia, huevos y larvas de la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) fueron expuestos a un campo alterno de 11 militeslas con una frecuencia de 50 Hz durante un tiempo variable y se observaron los cambios en el desarrollo tras la exposición. Los resultados mostraron un significativo incremento del número de moscas adultas con anormalidades, cuando la exposición se realizó sobre las larvas, pero no cuando se hizo sobre los huevos. El análisis estadístico mostró que tras la exposición al campo electromagnético la frecuencia de moscas anormales depende de dos factores: la duración de la exposición y el estado de desarrollo (Mirabolghasemi y Azarnia, 2002). No hubo diferencia en la ratio de mortalidad y en la distribución de sexos de las moscas con anormalidades, entre las moscas expuestas y el grupo control. Aunque las anormalidades observadas pueden aparecer espontáneamente en la naturaleza, con el campo electromagnético su frecuencia de aparición aumentó. Los autores proponen que los efectos son presumiblemente causados por fallos en la reparación del DNA. Es posible que los campos electromagnéticos afecten a reacciones enzimáticas implicadas en las funciones de reparación y, como resultado, provoquen deformidades (Mirabolghasemi y Azarnia, 2002). Otros autores también han señalado que las radiaciones electromagnéticas impiden que la reparación del ADN se realice correctamente (Heredia-Rojas et al., 2003; Hallberg y Johansson, 2004).

Stamenkovic-Radak et al. (2001) expusieron moscas del vinagre a un campo magnético permanente de 35 militeslas, y observaron un cambio del tamaño de las alas de las moscas. Los autores concluyen que los campos magnéticos son factores generadores de estrés y que los cambios dependen del número de generaciones expuestas. La Importancia de los efectos acumulativos a largo plazo ha sido señalada también por otros autores (Tofani et al., 1986; Adey, 1996).

Ramirez et al. (1983) comprobaron que la ovoposición descendió en moscas expuestas a campos electromagnéticos pulsados (100Hz; 1,76 mT) y sinusoidales (50 Hz; 1 mT). Los huevos expuestos durante 48 horas mostraron: 1) Una mayor mortalidad de los huevos. 2) La mortalidad de las larvas y de las pupas se incrementó tras su exposición a un campo magnético permanente. 3) Una variación del índice de supervivencia de los adultos, dependiendo de la exposición a campos magnéticos pulsados, sinusoidales o estáticos. De las observaciones realizadas concluyeron también que la mosca del vinagre posee sensibilidad a los campos electromagnéticos y evita activamente la exposición a los campos pulsados. Las hembras de Drosophila mostraron preferencia por una determinada localización, condicionada por las características específicas del campo. Este comportamiento de evitación de las radiaciones electromagnéticas pulsadas se ha comprobado también en ratas (Frey y Feld, 1975; Firstenberg, 1997), gorriones (Balmori, 2003 y 2004a) y abejas (Firstenberg, 1997).

Ma y Chu (1993) tras exponer embriones de Drosophila, en sus estados iniciales de desarrollo a un campo de baja frecuencia, con un rango de intensidad de campo magnético entre 50-400 mG de corriente continua o alterna, durante 1 y 6 horas, observaron una tendencia general de efecto letal en el embrión. Los autores concluyen que los campos electromagnéticos parecen afectar al desarrollo y supervivencia de los embriones de la mosca de la fruta.


Experimentos realizados con otros dípteros

Pan y Liu (2004) expusieron huevos del mosquito Anopheles gambiae a campos magnéticos elevados (9-14 T), en periodos sensibles del desarrollo fetal. La media del tiempo de eclosión sufrió un retraso que incrementó de forma no lineal con el aumento del campo magnético al que se sometieron los huevos.

Koschnitzke et al. (1983) tras exponer cromosomas gigantes de Acricotopus lucidus (quironómido, díptero) a una radiación de microondas de varias frecuencias con una densidad de potencia menor a 6 mW/cm2 observaron alteraciones de la estructura cromosómica. Estos autores proponen que la coherencia de la radiación (vibración eléctrica coherente en sistemas biológicos) es esencial para que se produzcan los efectos observados y descartan que los efectos puedan ser térmicos.

Estudios y observaciones realizadas en abejas

Ferdinand Ruzicka es un investigador de la Universidad de Doz (Austria) y apicultor aficionado, que explica cómo los problemas de sus abejas comenzaron tras la instalación de varias antenas de telefonía en las cercanías de sus colmenas (a 50 metros de una estación base y a 150 metros de otras tres más). Él observó síntomas de estrés y el colapso de las colonias de abejas cuando las antenas empezaron a emitir. Lo mismo fue observado por otros apicultores (F. Ruzicka, com. pers.). Al principio se produjo un gran desorden y un elevado instinto de enjambre. En verano tuvo lugar un inusual descenso en la población de abejas, mientras que en invierno salieron a volar a pesar del frío y la nieve (y a pesar de que el polen recolectado en otoño fue más que suficiente para pasar el invierno), con la consiguiente pérdida de ejemplares (www.mikrowellensmog.info/bienen.html). El Doctor Ruzicka, buen conocedor de las enfermedades de las abejas, no encuentra explicación a este comportamiento ni por enfermedades ni por envenenamiento, y culpa del mismo a la radiación de las antenas. Por esta razón realizó una encuesta entre los apicultores austriacos. De 25 apicultores que tenían antenas de telefonía cerca de sus colmenas el 37,5% observaron una alta agresividad, el 25% una gran tendencia a crear enjambres, y el 62,5% la desaparición de colonias (Ruzicka, 2003).

Firstenberg (1997) también cita la desaparición de abejas en la proximidad de antenas de telefonía. En un área de Nueva Zelanda las abejas desaparecieron tras instalarse varias antenas de radio observándose después únicamente algunos enjambres 'enfurecidos'. Un apicultor que recibía directamente el haz de la radiación en sus colmenas observó que las abejas morían en su entrada sin razón aparente (P. Hargreaves com. pers.). http://canterbury.cyberplace.org.nz/ouruhia/. Otros autores han demostrado la agitación e inquietud y el comportamiento agresivo que muestran las abejas expuestas a los campos electromagnéticos de líneas de alta tensión (Ramirez et al., 1983).

Varios medios de comunicación han publicado noticias relacionadas con la crisis del sector apícola, producida, entre otras razones, por las mortandades de abejas y despoblamiento de las colmenas de origen desconocido que ha padecido recientemente dicho sector. Teniendo en cuenta los efectos conocidos de las microondas sobre los insectos y en particular sobre las abejas, y habida cuenta de la proliferación de estaciones base en el campo, es necesario investigar si las radiaciones de telefonía están incidiendo de alguna manera en estas mortandades. Los resultados deben ser considerados por los apicultores españoles con el fin de prevenir posibles pérdidas económicas.

Por el contrario, en dos estudios financiados por la NASA, los autores no encontraron diferencias en la mortalidad ni en el consumo de azúcares (Westerdahl y Gary, 1981a), ni variaciones en la orientación del vuelo o la memoria (Westerdahl y Gary, 1981b) en abejas que fueron irradiadas con microondas.

Kirschvink et al. (1997) estudiaron los umbrales de percepción de las abejas respecto a los campos magnéticos de baja frecuencia. Los resultados indican una gran sensibilidad, que decreció rápidamente al aumentar la frecuencia (percibieron mejor las frecuencias bajas, de 10 Hz). Las abejas utilizan los cristales de magnetita como magnetoreceptor. Jungreis (1987) investigó la habilidad de los insectos para viajar estacionalmente a largas distancias, lo que requiere la utilización de algunos mecanismos hereditarios para encontrar la dirección adecuada. Se encontraron partículas de magnetita biológicamente sintetizadas tanto en especies migradoras, que la utilizan como una brújula en el campo magnético terrestre, como en las especies no migrantes para las que tienen una función todavía desconocida.

Investigaciones realizadas con escarabajos

Pupas del escarabajo Tenebrio molitor fueron irradiadas con microondas de 4-5,95 GHz de frecuencia y una energía de 37,8-152,6 J/g durante un tiempo variable, entre 5 minutos y 6 horas. Para el autor, las anomalías teratogénicas observadas (anormalidades y agujeros en los élitros) no fueron provocadas por el aumento de calor. La fuerza del campo electromagnético requerida para producir teratogénesis fue más alta con bajas frecuencias de microondas. Los resultados sugieren que los fotones de las microondas produjeron efectos acumulativos (Olsen, 1977).

Carpenter y Livstone (1971) irradiaron pupas del coleóptero Tenebrio molitor con microondas de 10 GHz de frecuencia a 80 mW durante 20-30 minutos y a 20 mW durante 120 minutos y obtuvieron una elevación de la proporción de insectos con anormalidades o muertos. Además los insectos irradiados tuvieron menor longevidad. Los autores concluyeron que las anormalidades inducidas por la radiación de microondas son no térmicas, proponiendo que el exitoso desarrollo y metamorfosis depende de delicados equilibrios e interacciones, que implican a muchas enzimas y hormonas, que podrían ser el blanco donde inciden las microondas.

En otro estudio se expuso el cerambícido Morimus funereus a un campo electromagnético con una frecuencia de 50 Hz y 2 mT de intensidad de campo magnético, observando cambios en los patrones de actividad en ambos sexos. Tras la exposición, la actividad se incrementó en los grupos con media y baja actividad motora, pero se redujo para los ejemplares muy activos. Sin embargo se observó una variabilidad muy alta entre individuos (Prolic et al., 2003).

Las radiaciones de telefonía en la naturaleza

Desde la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo se ha realizado el despliegue de la red de estaciones base de telefonía, que ha incrementado en varios órdenes de magnitud la contaminación electromagnética por microondas, especialmente en las ciudades, pero también en el campo, cerca de los núcleos rurales y las infraestructuras viarias. La intensidad de campo eléctrico en un punto concreto en las proximidades de una antena varía continuamente entre ciertos niveles, dependiendo del número de comunicaciones que soporta la estación base (número de móviles conectados en cada momento) (Fig. 1 y Fig. 3). Existen continuamente cambios de la intensidad y la frecuencia en las señales GSM que les hace más bioactivas que los campos con parámetros constantes, posiblemente porque es muy difícil para los organismos vivos adaptarse a ellas, lo que puede hacer la vida en sus proximidades complicada (Panagopoulos et al, 2004).



Figura 1. Primer plano de una estación base de telefonía móvil (Fuente: César Balmori).



Un creciente volumen de testimonios de personas y de observaciones anecdóticas indican que las moscas y las arañas, entre otros insectos, desaparecen de las áreas de influencia de las antenas de telefonía, donde se reciben los niveles más altos de radiación (A. Soria, com. pers. y observaciones propias). Desconocemos si se produce un abandono del área o bien la muerte de las especies que viven en la zona, pero la tendencia a la evitación de las microondas pulsadas por parte de los animales se conoce desde antiguo (Frey y Feld, 1975). Tampoco sabemos si el motivo es por el deterioro de la calidad del hábitat utilizable o por la falta de recursos alimenticios (Balmori, 2003, 2004a, 2004b).


Algunas cuestiones técnicas. Intensidad de campo eléctrico y área de exposición

Las variables utilizadas para medir estas radiaciones son la Densidad de Potencia (medida en vatios por metro cuadrado: W/m2, o en μW/cm2), que expresa la potencia radiante que incide perpendicularmente a una superficie, dividida por el área de la superficie. La Intensidad de Campo Eléctrico en un punto (medido en voltios por metro: V/m), que es una cantidad vectorial proporcional a la fuerza ejercida sobre una partícula cargada, dependiente de su posición en el espacio.

Para una dirección concreta con respecto a la antena, la densidad de potencia en un punto varía de forma inversamente proporcional al cuadrado de la distancia a la fuente emisora. El área con mayor Intensidad de Campo Eléctrico está condicionada por la altura y el grado de inclinación de la antena (Fig. 2 y Fig. 3).


ImageFigura 2. La distancia (E) de la superficie principal de incidencia del lóbulo en el suelo se obtiene por la fórmula: E = tan (90-a) x h. siendo a el ángulo de inclinación de la emisión de la antena respecto a la horizontal y h la altura a la que está instalada. (Adaptado de Eger et al., 2004).

A una distancia de 50 metros la densidad de potencia es típicamente de unos 10 μW/cm2 (Santini et al., 2000), mientras a distancias de 100 metros a nivel del suelo se puede medir todavía por encima de 1 μW/cm2 (Datos propios). Entre 150 y 200 metros, la densidad de potencia del lóbulo principal cerca del suelo es típicamente de unas décimas de μW/cm2 (Hyland, 2000). Por encima de 0,0006 μW/cm2 (menos de 0,1 V/m) se han encontrado efectos perjudiciales en personas expuestas de forma continua (Oberfeld et al., 2004).


Figura 3. Variación de la Intensidad de Campo Eléctrico a nivel del suelo al alejarnos de una estación base de telefonía situada en el tejado de un edificio, aproximadamente a 24 metros sobre el suelo. Normalmente la incidencia mayor de la radiación se produce a distancias entre 50 y 300 metros de las antenas. Obsérvese que las variaciones de los niveles se acentúan en las proximidades de la antena (Datos del autor).


Por otra parte el lóbulo principal de radiación de la antena se abre cada vez más al alejarnos de ella (Tabla 1).


Tabla 1: Dimensiones del lóbulo o haz principal de emisión de una antena de telefonía a varias distancias. Los datos reflejados corresponderían a una antena típica con un ángulo de emisión de 65 º en la horizontal y 9 º en la vertical (Datos del autor).



Conclusiones finales

Generalmente los niveles de radiación de los estudios de laboratorio son más elevados que los que se pueden encontrar en la naturaleza, pero en la mayoría de ellos se hace referencia a que los resultados obtenidos responden a efectos independientes de la temperatura (efectos no térmicos). La normativa vigente hace alusión exclusivamente a los niveles máximos de exposición que eviten efectos térmicos, pero no al tiempo de exposición, cuando conocemos que no sólo la intensidad de campo eléctrico sino también la dosificación es importante, teniendo en cuenta los efectos acumulativos comentados. Es previsible que en las áreas donde la densidad de potencia o la intensidad del campo eléctrico es más elevada, en el interior del lóbulo principal y en las cercanías de la antenas, los seres vivos serán más afectados por la radiación.

De la revisión realizada concluimos la necesidad de reconsiderar y reducir los niveles de exposición de los seres vivos y de realizar estudios que valoren los efectos a largo plazo de la radiación de microondas pulsadas que existen en la actualidad en nuestro entorno, y recomendamos una prudente evitación (Hyland, 2000; Panagopoulos et al, 2004).

NOTA: Mili Tesla: unidad de intensidad de campo magnético. Corresponde a 0,001 N A-1 m-1 ó 0,001 Weber.m-2.

Agradecimientos

El Centro de Información y Documentación Ambiental me facilitó algunos artículos. AVAATE prestó en todo momento su apoyo.

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viernes, 8 de abril de 2011

Arganzuela.firmas contra antenas

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Las Asociaciones de Padres y Madres (AMPA) de los colegios públicos Plácido Domingo y Tirso de Molina, en el distrito madrileño de Arganzuela, entregarán esta tarde, a las 16.30 horas, en el registro de la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de la calle Hierro, otras 800 firmas contra la instalación de antenas cerca de los centros escolares, en concreto, en el edificio de Larcovi de la calle Ónice.
Según han explicado los padres, estas firmas se unen a las 1.200 recogidas contra el mástil de una compañía de telefonía en el mismo edificio. Ya entonces las familias criticaron que el "alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre; y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, anteponen los beneficios de la industria a la salud" de sus hijos.
Ante el anuncio de que dos empresas de telefonía móvil pretenden instalar antenas a escasos metros de los colegios Plácido Domingo y Tirso de Molina en Arganzuela, las asociaciones de madres y padres de dichos colegios, así como la asociación vecinal Planetario, exigen tener la misma protección frente a las radiaciones electromagnéticas que los habitantes de Leganés, Castilla-La Mancha, San Luis (Baleares) o Molina de Segura (Murcia).
Estas localidades han disminuido las radiaciones a los niveles recomendados por la comunidad científica independiente y, en algunos casos, han prohibido instalar antenas a menos de 200 metros (San Luis) o 300 metros (Málaga, Molina de Segura) de los centros escolares.
"Existe suficiente evidencia que confirma la especial vulnerabilidad de los niños a las ondas electromagnéticas y la necesidad de alejar las antenas de los centros escolares, tal como recomienda el Parlamento Europeo en su resolución de 2 de abril de 2009", apuntan.
En un comunicado, señalan que tanto Gallardón como Aguirre "afirman no tener competencias para regular la ubicación o las emisiones de las antenas". A su juicio, "podían haberlas asumido, tal como han hecho otros municipios y comunidades autónomas, pero han preferido dejar vía libre a las operadoras para seguir pisoteando la salud de la población infantil".
Asimismo, critican que el ministro de Industria "hace oídos sordos a las advertencias de la comunidad científica internacional y cada vez se lo pone más fácil a las operadoras". Indican que su Ministerio ha eliminado los controles sobre los niveles de exposición de las antenas que se instalan en el interior de oficinas, casas y estaciones de metro (orden ITC/749/2010).
Además, apuntan que durante su mandato no ha rebajado los límites "tan permisivos" de radiación recogidos en el Real Decreto 1066/2001 sobre protección de la salud frente a los campos electromagnéticos. "Se trata de un decreto obsoleto porque, entre otras razones, se aprobó para desarrollar una norma ya derogada, la ley de telecomunicaciones de 1998", añaden.


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